27 de junio de 2008

Reflexiones inducidas

En estos días mi empresa (red.es -Ministerio de Industria-) está celebrando el Congreso de Internet en el Aula (la importancia de las TIC en las aulas) simultáneamente en 4 ciudades de España (Madrid, Barcelona, Santander y Granada). Ayer me pasé por allí.
Y por alguna razón me ha disparado una pequeña reflexión de esta mi etapa en la Entidad Pública red.es.
Son ya 5 años largos haciendo precisamente eso: Principalmente gestionar proyectos, en colaboración con las administraciones educativas de las distintas Comunidades Autónomas, para llevar las TIC a los centros y a las aulas (conectividad, redes, equipamiento informático, etc). Para hacernos una idea de la dimensión total de la actuación que hemos realizado dejo algunas cifras significativas: Mas de 230 millones de euros de inversión hasta el momento, con más de 230.000 PCs, 24.000 portátiles, 13.000 proyectores, 16.000 ptos de red, 5.000 redes, etc, etc.
En definitiva muchísimos proyectos para llevar las TIC a las aulas. Más de 5 años en ello. Supongo que como en todas las empresas tenemos nuestras cosas buenas y malas (ahora nos ha tocado una de esas tan “desasosiegantes” reorganizaciones) pero en definitiva trabajamos para la Sociedad, y en concreto para los más jóvenes, y futuro de nuestro País. Así que ese es uno de los lados positivos.

Decía que ayer estuve en el Congreso de Internet en el Aula y voy a hacer 3 reflexiones.

Una para discrepar con la Secretaria de Estado de Educación y Formación en cuanto a una de las afirmaciones que hizo en la conferencia inaugural. Comentaba que en si misma la tecnología no significa nada, de nada sirve, decía, colocar Internet en el Aula si por otra parte no dotamos de capas adicionales (formación, contenidos, etc) a esta capa “física”.
Discrepo “firmemente”, no sin estar de acuerdo en que cuantas más y mejores capas pongamos más y mejor avanzarán estas TICs en el aula. Pero los que hemos conocido Internet desde sus orígenes nos hemos dado cuenta de las infinitas posibilidades que tiene por si misma. Poner simplemente un proyector y un PC conectado a Internet en una Aula es una increíble ventana al mundo del conocimiento para uso en el aula. De infinitas posibilidades, simplemente, incluso sin nada más. Lo cual no quita que haya que hacer mucho más en las otras capas. Aquí todos los pedagogos, expertos educadores, etc, etc, dirán que no sé lo que digo. Posiblemente.

La otra es sobre una reflexión que hizo la guapa periodista Mara Torres (que hacia de conductora del evento) sobre la importancia de los profesores en nuestra vida.
Comentaba que ella era periodista por una buena profesora que tuvo en la escuela y que la metió el gusanillo del periodismo. Acto seguido me acordé de mi primera profesora de Física, Mercedes se llamaba. Acostumbrado al nivel “bajo-medio” de los profesores del Instituto esta profesora me sorprendió y me agrado sobremanera. Además de hacer que me gustase la Física, y razón principal por la cual hice posteriormente Físicas en la Universidad. Sólo daré algunos ejemplos de los muchos que tuvo. 1-Preparaba sus clases perfectamente, y dedicaba algunas exclusivamente a resolver los problemas solicitados. En ellos los voluntarios en salir a la pizarra y explicar la resolución de alguno tenían un positivo. Creo recordar que suponía un 0,25 por exposición (no recuerdo si había máximo). Si no lo hacías bien no había negativos. 2-Solicitaba sin avisar los cuadernos personales que cada uno teníamos de la asignatura. Eso suponía llevarse para casa decenas de cuadernos para “revisar” como los alumnos tomaban apuntes, como realizaban los problemas (si los realizaban), etc, etc. Con ello generaba otra nota que hacía media con los exámenes, etc.
3- Y que más “huella” me dejo. Por entonces se hacía exámenes trimestrales con sus correspondientes notas, etc. En el primer trimestre mi "rendimiento" en Física fue “excepcional”, no recuerdo si 9 y pico o 10. Vamos que se me daba muy bien. Pero en el segundo trimestre me había echado mi primera novieta, ya se sabe, la juventud las hormonas, etc. Prácticamente no aparecí por clase, todo los días de parranda… Confiando en mi “capacidad”. Cuando me quise dar cuenta había suspendido el 2º examen… Qué tragedia! Bueno, pues Mercedes cuando daba las notas vino y me dijo algo así en voz bajita “Enrique, has suspendido el examen, sé porque lo has suspendido, te he aprobado para que no lleves un suspenso a casa, pero condicionado a que en el próximo examen recuperes éste y hagas bien el siguiente”. Claro que se lo recuperé, volví al sobresaliente. Y me dio una lección que nunca olvidé. Me ayudó sin tener porque hacerlo.

Pero la realidad es que los profesores buenos, que ha habido más, han sido la excepción. Soy bastante crítico pero han abundado más lo malos que los buenos. Creo que algo falla en la “selección” de nuestros profesores en el sistema. Unas oposiciones no garantiza en modo alguno el mejor formador. Es algo tan importante que creo que debiéramos darle una vuelta entre todos para mejorar la calidad del profesorado. Seguro que los profesores no están de acuerdo pero es mi experiencia de vida.

La última reflexión es en relación a la que hizo el filósofo J.A Marina también en la conferencia inaugural del Congreso en la que con la “fabula” del Cantero intentaba resaltar la importancia del profesorado como constructores de una “catedral”
...
Decía que a 3 canteros les preguntaban que estaban haciendo:
El primero responde “Pues aquí con las puñeteras piedras, estoy hasta el gorro de las piedras, el polvo, el cincel…”
El segundo “Pues lo que me han mandado”
Y el tercero “Pues mire usted, estoy construyendo una Catedral”…

El ejemplo no me gusta. Sigo pensando que a veces nos empeñamos en decir a la gente que se ilusione por su “trabajo” cuando simplemente está haciendo un cubo de piedra y encima, por ejemplo, le pagan mal (ahora si el cantero está enamorado de su trabajo estupendo, feliz vivirá y hará vivir a los que le rodean), o simplemente ellos solo sienten que están haciendo una maldita piedra.
A lo que iba. Lo que si es verdad, y coincido al 100%, es que los profesores de primaria y secundaria son los importantísimos constructores de la Catedral de nuestra Sociedad. Su papel si es clave, crucial, y debiera ser motivante y apasionante. Y sólo se debieran dedicar a ello los que tengan esta ilusión y convencimiento. No me preocupa mucho que un tornero no haga del todo bien su trabajo, pero si un profesor. Pero no quiero convencerle de que está haciendo una Catedral si el piensa que está haciendo una puñetera piedra cuadrada. Entonces no me sirve.

Por cierto, no he dicho que con los años me he dado cuenta que no me hubiera importado ser profesor de Secundaria. Creo que hubiera sido un buen profesor (humilde que es uno).

9 comentarios:

sermor dijo...

Un pequeño apunte, para ser un buen profesor no basta con tener vocación de serlo, aunque seguro que no será un MAL profesor. Hay que tener cualidades para ello, y son unas cualidades que no abundan.

Pero sí, algo ganaríamos si al menos la vocación fuese mayor.

Ishtar dijo...

Exacto, para ser buen profesor hay que NACER buen profesor. La capacidad formativa dudo que pueda aprenderse. Va con el carácter y, aunque por supuesto que esa aptitud se puede mejorar con técnicas y demás, tiene que haber algo intrínseco al individuo. Y dime tú cómo evalúas eso con una oposición.

Recuerdo a unos cuantos profesores que se les notaba que sabían muchísimo de lo suyo pero no sabían transmitir ni, sobretodo, motivar. Y sin eso estás perdido.

Y, como bien has dicho, un profesor bueno o unos malo puede condicionar completamente tu vida laboral. De hecho yo no hice arquitectura, que era lo que quería hacer desde pequeñita, porque mi profe de dibujo técnico de BUP me traumatizó, así que la cosa cambió por "una ingeniería que no tenga dibujo" jeje

besicos!

davidiego dijo...

La única asignatura que suspendí en mis trece años de colegio fue la física de COU (todos los trimestres, excepto el final que quizás me aprobó por consejo del claustro), ya era un enfrentamiento en el que tenía todas las de perder y no pude redondear mi expediente. Y eso que me gustaba (me encantaban los problemas de parábolas y movimientos), la venganza/autoestima vino con el 7 de selectividad.

Ja, ja, ojalá hubiera tenido un "profe" como tú, con problemas de rozamientos y fuerzas aplicadas al tri, aunque por aquella época andaba abandonando el básquet.

Por cierto, casi lo más importante es la Educación Infantil, hasta los 3años, sienta las bases de lo que serán esas personitas, no memorizarán fórmulas pero aprenderán a relacionarse con el mundo que les rodea.

Nacho Cembellín dijo...

Nunca olvidaré a mi profesor de química de 2º, Javier... y sobretodo a Antonio Chaparro, mi profe de filosofía en 3º con el cual sigo manteniendo contacto. Pretendía hacernos pensar y vaya si lo consiguió.

Isthar, tienes razón, la enseñanza es una aptitud innata.

Buen post profesor vasco...;)

akela dijo...

Muy bueno el relato ... ¡¡cuántos buenos profesores me han venido a la mente!!

La mía fue en 5 de bachiller la de matemáticas ¡¡qué profesora!! y aunque intentó convencer me hiciera exactas (era muy buena en mate)no lo consiguió yo seguía con mi ilusión desde niña medicina ... pero esta es otra historia) igual algún día lo consigo

Eso si soy de la convicción de que para ser profesor hay que nacer, los buenos profes con vocacionales, esta cualidad es la que les une, luego evidentemente se tienen que formar pero la vocación es innata en ellos, es mi opinión. ¡¡una pena que una oposición pueda dejarles fuera!!

Besicos

robert mayoral dijo...

menos mal que no te hicieron reflexionar sobre el ironman que se nos avecina...jajaja, que si no lo mismo no vamos!!!
ya estás de tapering???

Ramón Doval dijo...

A ver si fue el mismo profesor de física que me puso un 10, luego me suspendió, y me dijo: "sé que en el anterior te copiaste".
¿Ya estás de tappering?

edecast dijo...

Sermor: Claro, la vocación en si misma no es suficiente. La valía innata es lo más importante. A lo que yo iba es que el sistema lo hace al “revés”, lo que prima es el “conocimiento” sobre la capacidad “pedagógica”. El conocimiento en si mismo no es nada o muy poco.
Por ejemplo un buen profesor que no sepa nada de Física Cuántica seguro que con una preparación del contenido es capaz de dar una buena clase. En cambio una inminencia en Cuántica pero un desastre como profesor no lo hará bien en su vida (en mi opinión). Es por lo que digo que es mejor las cualidades que el conocimiento.
Ishtar: Claro, de acuerdo, es lo que le comento a Sergio.
Davidiego: Los de básquet y los tiros “parabólicos”, algún lanzamiento de jabalina de 45º, etc, etc. A ve si nuestro peque tiene una buena Educación Infantil que empieza este año.
Barbie: Habrá que verte a ti filosofando con el de filosofía. Seguro que acababa dándote la razón con tal de que no le pusieras la cabeza como un bombo ;-)
Akela: Que suerte que te vengan a la mente tantos profesores buenos, a mí sólo unos pocos… ;-) El tema de las oposiciones es lo que comentaba. El sistema está mal montado.
Ramón: No creo que fuera el mismo, la mía era una mujer ;-) Estoy de tappering, aunque antes me he tenido que leer que eso del tappering ;-)
Robert: Lo que le comentaba a Ramón, estoy de tappering pero he tenido que mirar en internete que es exactamente esto del tappering ;-) Ya veo que tú tienes hoy tu última salida en bici, suerte!

Clemente Alonso McKernan dijo...

Bueno, te dejo este comentario con retraso, pero con la lentitud "cosmica" del ordenador de casa se me acumulan los blogs de visita obligada como este. De acuerdo con lo de los buenos profesores que hacían que te llevaras aprendido todo a casa. De todas formas tengo que hacer un poco de abogado del diablo, aunque sólo sea para defender a unos pocos profes (como mi padre) que merecen ser salvados de la quema. Mi padre lelva más de 30 años dando clase y, tanto por los cambios de planes como por la "depreciación" del alumnado que le llega, así como toda una serie de circunstancias crecientes que acompañan (a saber: tele y nintendo masivas, la falsa idea de que somos todos iguales -currantes y no currantes-, la recompensa de pasar de curso con varios suspensos, la idea generalizada de que estudiar no mola y el empollón es un paria, la escasa apreciación que en este pais se tiene del trabajo, de la cultura y de hablar idiomas, etc), hacen que el clima de trabajo, la predisposición para aprender, y la base no sean las más indicadas. Hacen que profesores motivados y cercanos como el caso de mi padre se estén dando por vencidos y, en el caso de mi padre, éste coja la jubilación anticipada habiendo sido toda la vida un docente muy decente y muy querido (aunque repita las batallitas de curso en curso). No pretendo defender a profesores inútiles (que también motivan: mi 10 en Fisica en Selectividad fue dedicado a una profe de fisica que amagaba con suspenderme todo el año), sí pretendo dejar claro que hay un problema de fondo en el sistema que hace más obvio la incapacidad de algunos y que duplica es sacrificio de aquellos que después recordamos con gratitud.

Por lo demás de acuerdo, hasta con el ejemplo de Marina (qué personaje, eh). Un abrazo para ti y un "¡OLE!" para Mercedes por redirigir tu impetu en el 'ultimo trimestre (doy por hecho que te desquitarías en verano).