
Y por alguna razón me ha disparado una pequeña reflexión de esta mi etapa en la Entidad Pública red.es.
Son ya 5 años largos haciendo precisamente eso: Principalmente gestionar proyectos, en colaboración con las administraciones educativas de las distintas Comunidades Autónomas, para llevar las TIC a los centros y a las aulas (conectividad, redes, equipamiento informático, etc).

En definitiva muchísimos proyectos para llevar las TIC a las aulas. Más de 5 años en ello. Supongo que como en todas las empresas tenemos nuestras cosas buenas y malas (ahora nos ha tocado una de esas tan “desasosiegantes” reorganizaciones) pero en definitiva trabajamos para la Sociedad, y en concreto para los más jóvenes, y futuro de nuestro País. Así que ese es uno de los lados positivos.
Decía que ayer estuve en el Congreso de Internet en el Aula y voy a hacer 3 reflexiones.

Discrepo “firmemente”, no sin estar de acuerdo en que cuantas más y mejores capas pongamos más y mejor avanzarán estas TICs en el aula. Pero los que hemos conocido Internet desde sus orígenes nos hemos dado cuenta de las infinitas posibilidades que tiene por si misma. Poner simplemente un proyector y un PC conectado a Internet en una Aula es una increíble ventana al mundo del conocimiento para uso en el aula. De infinitas posibilidades, simplemente, incluso sin nada más. Lo cual no quita que haya que hacer mucho más en las otras capas. Aquí todos los pedagogos, expertos educadores, etc, etc, dirán que no sé lo que digo. Posiblemente.
La otra es sobre una reflexión que hizo la guapa
Comentaba que ella era periodista por una buena profesora que tuvo en la escuela y que la metió el gusanillo del periodismo. Acto seguido me acordé de mi primera profesora de Física, Mercedes se llamaba. Acostumbrado al nivel “bajo-medio” de los profesores del Instituto esta profesora me sorprendió y me agrado sobremanera. Además de hacer que me gustase la Física, y razón principal por la cual hice posteriormente Físicas en la Universidad. Sólo daré algunos ejemplos de los muchos que tuvo. 1-Preparaba sus clases perfectamente, y dedicaba algunas exclusivamente a resolver los problemas solicitados. En ellos los voluntarios en salir a la pizarra y explicar la resolución de alguno tenían un positivo. Creo recordar que suponía un 0,25 por exposición (no recuerdo si había máximo). Si no lo hacías bien no había negativos. 2-Solicitaba sin avisar los cuadernos personales que cada uno teníamos de la asignatura. Eso suponía llevarse para casa decenas de cuadernos para “revisar” como los alumnos tomaban apuntes, como realizaban los problemas (si los realizaban), etc, etc. Con ello generaba otra nota que hacía media con los exámenes, etc.
3- Y que más “huella” me dejo. Por entonces se hacía exámenes trimestrales con sus correspondientes notas, etc. En el primer trimestre mi "rendimiento" en Física fue “excepcional”, no recuerdo si 9 y pico o 10. Vamos que se me daba muy bien. Pero en el segundo trimestre me había echado mi primera novieta, ya se sabe, la juventud las hormonas, etc. Prácticamente no aparecí por clase, todo los días de parranda… Confiando en mi “capacidad”. Cuando me quise dar cuenta había suspendido el 2º examen… Qué tragedia! Bueno, pues Mercedes cuando daba las notas vino y me dijo algo así en voz bajita “Enrique, has suspendido el examen, sé porque lo has suspendido, te he aprobado para que no lleves un suspenso a casa, pero condicionado a que en el próximo examen recuperes éste y hagas bien el siguiente”. Claro que se lo recuperé, volví al sobresaliente. Y me dio una lección que nunca olvidé. Me ayudó sin tener porque hacerlo.
Pero la realidad es que los profesores buenos, que ha habido más, han sido la excepción. Soy bastante crítico pero han abundado más lo malos que los buenos. Creo que algo falla en la “selección” de nuestros profesores en el sistema. Unas oposiciones no garantiza en modo alguno el mejor formador. Es algo tan importante que creo que debiéramos darle una vuelta entre todos para mejorar la calidad del profesorado. Seguro que los profesores no están de acuerdo pero es mi experiencia de vida.

...
Decía que a 3 canteros les preguntaban que estaban haciendo:
El primero responde “Pues aquí con las puñeteras piedras, estoy hasta el gorro de las piedras, el polvo, el cincel…”
El segundo “Pues lo que me han mandado”
Y el tercero “Pues mire usted, estoy construyendo una Catedral”…
El ejemplo no me gusta. Sigo pensando que a veces nos empeñamos en decir a la gente que se ilusione por su “trabajo” cuando simplemente está haciendo un cubo de piedra y encima, por ejemplo, le pagan mal (ahora si el cantero está enamorado de su trabajo estupendo, feliz vivirá y hará vivir a los que le rodean), o simplemente ellos solo sienten que están haciendo una maldita piedra.
A lo que iba. Lo que si es verdad, y coincido al 100%, es que los profesores de primaria y secundaria son los importantísimos constructores de la Catedral de nuestra Sociedad. Su papel si es clave, crucial, y debiera ser motivante y apasionante. Y sólo se debieran dedicar a ello los que tengan esta ilusión y convencimiento. No me preocupa mucho que un tornero no haga del todo bien su trabajo, pero si un profesor. Pero no quiero convencerle de que está haciendo una Catedral si el piensa que está haciendo una puñetera piedra cuadrada. Entonces no me sirve.
Por cierto, no he dicho que con los años me he dado cuenta que no me hubiera importado ser profesor de Secundaria. Creo que hubiera sido un buen profesor (humilde que es uno).